La historia cuenta que había dos hermanos que se querían con toda el alma. Ambos eran agricultores. Uno se casó y el otro permaneció soltero. Decidieron seguir repartiendo toda su cosecha a medias.
Una noche el soltero soñó: «¡No es justo! Mi hermano tiene mujer e hijos y recibe la misma proporción de cosecha que yo que estoy solo. Iré por las noches a su montón de trigo y le añadiré varios sacos sin que él se de cuenta.»
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sábado, 19 de diciembre de 2015
Distinguir el día y la noche
Un rabí preguntó a sus discípulos: “Cómo puedo señalar el momento en que termina la noche y comienza el día?”.
Uno dijo: “Cuando seas capaz de distinguir desde lejos una palmera de una higuera?”.
Uno dijo: “Cuando seas capaz de distinguir desde lejos una palmera de una higuera?”.
Regalo de aniversario
Era un matrimonio pobre. Ella hilaba a la puerta de su choza pensando en su marido. Todo el que pasaba se quedaba prendado de la belleza de su cabello, negro, largo, como hebras brillantes salidas de su nuca.
Él iba cada día al mercado a vender algunas frutas. A la sombra de un árbol se sentaba a esperar, sujetando entre los dientes una pipa vacía. No le llegaba el dinero para comprar un pellizco de tabaco.
Él iba cada día al mercado a vender algunas frutas. A la sombra de un árbol se sentaba a esperar, sujetando entre los dientes una pipa vacía. No le llegaba el dinero para comprar un pellizco de tabaco.
Los tres ancianos
Una mujer salió de su casa y vio a Ccon largas barbas blancas, sentados enfrente de su casa. A ella le pareció que tenían hambre. Al anochecer, cuando su esposo llegó a casa, decidieron salir para invitarlos a cenar. La mujer salió e invitó a los hombres a entrar.
- Nosotros no entramos a la casa juntos, replicaron.
- ¿Por qué? Quería saber ella.
Uno de los ancianos dijo señalando a uno de sus amigos: - su nombre es Riqueza,
Y luego, señalando al otro, explicó - él es Éxito y yo soy Amor.
Luego agrego: - ahora entra a tu casa y conversa con tu esposo y decidid a quien de nosotros invitáis.
- Nosotros no entramos a la casa juntos, replicaron.
- ¿Por qué? Quería saber ella.
Uno de los ancianos dijo señalando a uno de sus amigos: - su nombre es Riqueza,
Y luego, señalando al otro, explicó - él es Éxito y yo soy Amor.
Luego agrego: - ahora entra a tu casa y conversa con tu esposo y decidid a quien de nosotros invitáis.
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